Escritor

Pasa en la vida, como algo común, que un día te das cuenta que no es tarde para perseguir aquel sueño que nació con inocente ilusión y entrañable deseo, pero que crece falto de nutrientes que le mantuvieran sano y fuerte para cuando llegara el momento de tomar decisiones —que es lo que la vida adulta te trae: momentos de decisión—. Entonces, en medio del trajín de existir, empezás a darte el tiempo para escribir en algún cuaderno. Luego subís algo porque decidís crear un blog y luchas con ahínco por mantenerle vivo. De ahí terminás colaborando con una que otra página web, y, sin que notes mucho cómo el tiempo se ha ido apropiando de tus acciones, terminas con algunos libros de tu autoría y te haces llamar escritor.

Es, diría, más o menos lo que nos pasa a todos ¿No?